Aquel mundo reconoce cada estimulo de tu cuerpo, cada vez que tragas saliva, que para mi el como si se crease un tsunami; cada vez que pestañeas, que una ola de viento ataca el espacio en el que vivimos; cada vez que mueves un dedo, se hace una melodía armoniosa en un piano que no dejas de tocar en mi mente.
Que tu pelo, entonces, acaricie mi cuerpo, y arda en llama por el simple roce o tus pechos se abalanzen sobre mis pectorales y sienta como un frio concentrado en dos partes de mis pectorales en realidad, arde.
Que tu piel al roce de mis dedos se erize entonces de una forma sublime.
Entonces, se unirá el alma y cuerpo de dos personas en uno, y dejaremos de ser tu y yo. Seremos una especie de "nosotros" en singular, donde lo único que importa pasa a ser el sentimiento deseo.
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Orange.
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